¿Hacia la 2ª convención hacendaria?

23 / Nov / 2018

Foto ASF-David ColA Olguita por un año más…

Hace 14 años se realizó la primera Convención Nacional de las Haciendas Públicas en Querétaro, convocada por las autoridades fiscales federales y estatales, con el fin de revisar los temas fundamentales que en ese momento preocupaban a las haciendas públicas estatales, municipales y federales. Hoy se inicia un Foro de Legisladores en Materia Hacendaria en el marco de una revisión rumbo a una Convención Hacendaria, con la participación de diputados federales y estatales.

Los antecedentes de la coordinación fiscal entre los órdenes federal y estatal son las Convenciones Naciones Fiscales de 1925, 1933 y 1947, y la primera Convención Hacendaria, en 2004.

Después de un largo proceso de concertación, a partir de una iniciativa de la Conago y la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales, se lanzó la convocatoria en octubre de 2003 y en marzo del siguiente año dio inicio en Querétaro, con presencia de autoridades estatales, municipales y federales, de diputados, senadores, presidentes municipales y el Presidente de la República. El Poder Legislativo tuvo voz, pero no voto, por decisión de ellos mismos, en virtud de que muchos de los acuerdos tendrían que llegar al Congresos por la decisión final. Fueron más de 300 acuerdos por consenso.

Fueron siete mesas de trabajo: Gasto Público, Ingresos, Deuda Pública, Modernización y Simplificación Administrativa, Colaboración y Coordinación Intergubernamental, Transparencia y Fiscalización y la de Patrimonio Público.

Los avances derivados en materia de transparencia y rendición de cuentas, tuvieron su origen en las conclusiones de la CNH. Las resoluciones que merecían trato legislativo, no prosperaron.

Sin embargo, ya pasaron 14 años

La Segunda Convención Hacendaria debe realizarse pronto, de ahí la importancia de la Convocaría de las Comisiones de Presupuesto Cuenta Pública, así como la de Hacienda, que han convocado al Foro de Legisladores en Materia Hacendaria en la Cámara de Diputados, con el fin de cumplir con la primera etapa de la Convención Hacendaria de los mismos. Buena iniciativa de las Comisiones mencionadas.

Un tema central es la dependencia de las transferencias condicionadas, esto es aportaciones, subsidios y convenios, ya que las no condicionadas –esto es, las participaciones–, son recursos propios de los estados. Sin embargo, después del 2009, se quedaron rezagadas por la crisis financiera y posteriormente por la caída en el precio del petróleo, lo que se compenso con deuda pública.

Es necesario revisar la distribución de competencias, regresando responsabilidades a las entidades federativas, siempre y cuando asuman su responsabilidad recaudatoria. No se trata de crear nuevos impuestos, se trata de cobrarlos mejor y evitar la evasión fiscal.

Quienes cuestionamos el centralismo tributario no podemos insistir si a la hora de las responsabilidades, algunos gobiernos estatales no responden, como es el caso de la tenencia o del predial, en el caso municipal.

Decía Servando Teresa de Mier que es normal “ser federal en el discurso, pero centralista en la realidad”, lo que ha pasado con nuestro sistema hacendario. La pereza fiscal limita la recaudación estatal y local, pero es claro que la gestión de recursos es limitada porque significa discrecionalidad.

En algunas entidades federativas se les esquilman los recursos de participaciones a los municipios, violando la Ley de Coordinación Fiscal, lo cual implica responsabilidades a la hora de fiscalizar.

Por ello la importancia de una nueva Convención de las Haciendas Públicas, que revise las responsabilidades de gasto, a la par de la distribución de facultades impositivas, la política de austeridad y el presupuesto basado en resultados.

Por ello, este Foro de Legisladores en Materia Hacendaria puede ser el principio de la nueva Convención.

David Colmenares Páramo



Recursos para desarrollo municipal

16 / Nov / 2018

Foto ASF-David ColEl combate a la pobreza y la desigualdad es preocupación creciente de la sociedad mexicana. Desafortunadamente la política y, sobre todo, la falta de recursos suficientes, han evitado que sigamos siendo uno de los países con indicadores que muestran todavía una carencia importante en pobreza y pobreza extrema. A ello sumamos la pereza fiscal de los municipales con posibilidades de estructura para recaudar.

Este Fondo, en su vertientes estatal y municipal, es un elemento recurrente en la conformación del Programa Anual de Auditorías de la ASF, ya que sus fines se vinculan directamente con las condiciones de bienestar de la población y con la cobertura de atención a renglones de infraestructura social básica, particularmente en aquellas zonas en donde se detectan los mayores déficits de atención en la materia.

Además de que constituye la principal fuente de los municipios para inversión en infraestructura social, ya que las participaciones que rebasan ligeramente el monto de este fondo, tienen como fin apoyar el desarrollo de la administración pública municipal, la cual se pulveriza en estados con mayores niveles de pobreza y mayor número de municipios.

En el combate contra la corrupción uno de los obstáculos a vencer son las cifras de la pobreza, la marginalidad y la dispersión municipal.

El reto crece, así tenemos que al acceso de la población a servicios básicos, como educación, salud y vivienda, aún es inexistente o insuficiente para un gran número de mexicanos.

La existencia de varios Méxicos se mantiene, ya que mientras en algunos estados la pobreza se ha reducido, en otros el porcentaje de su población en niveles de pobreza creció a niveles mayores al 70 por ciento.

Un papel central en el combate a la pobreza es el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, que forma parte del Ramo 33.

Algunos de los antepasados del FAIS comienzan a fines de los años ochenta, cuando el fondo se llamó Solidaridad y Desarrollo Regional, el cual se dedicó a la infraestructura social municipal, infraestructura para el desarrollo social y a programas productivos para impulsar el desarrollo de las zonas rurales.

En el gobierno de Zedillo cambia su nombre por Superación de la Pobreza, con tres subfondos: Fondo de Infraestructura Municipal, Fondo de Prioridades Estatales y Fondo para la Promoción del Empleo y la Educación. Dos años después se reducen a dos fondos; y después de otras denominaciones, en 1998 se crea el Ramo 33, como parte del Capítulo V de la Ley de Coordinación Fiscal, creándose el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (el FAIS) con dos subfondos: el FISM, para la infraestructura social municipal, y el FISE, para infraestructura estatal.

Este Fondo del Ramo 33, para 2018, tiene programados 73 mil millones de pesos, un crecimiento promedio de 8.0 por ciento anual, equivale al 2.25 por ciento de la recaudación federal participable.

La mitad del FAIS se concentra en cinco entidades, las de mayores niveles de pobreza: Chiapas. Con 16.5 por ciento; Veracruz, 10.8; Oaxaca, 10.0; Guerrero, 8.4, y Puebla, 7.4 por ciento. Si vemos algunos de ellos tienen una macrocefalia de primer mundo, pero son estados con altos niveles de pobreza y desigualdad.

Cada año la Auditoría Superior de la Federación (ASF) revisa estos fondos a alrededor de 150 municipios, con la carga adicional de revisar las participaciones. Hasta 2016 y lo que va de la Cuenta Pública 2017, la recurrencia de las observaciones se concentran en subejercicios, falta de documentación comprobatoria, el no cumplimiento de los objetivos del fondo o transferencias a otras cuentas. Estamos trabajando para incluir y medir los impactos presupuestales, ambientales y sociales, temas que se están incluyendo a seis meses de la renovación institucional del órgano fiscalizador.

David Colmenares Páramo



Fondos de estabilización

09 / Nov / 2018

Foto ASF-David ColEn marzo de 2001 se crea el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros (FEIP), conformado con un porcentaje de los ingresos excedentes, con el fin de revertir el impacto presupuestal de cambios bruscos en los ingresos petroleros de exportación. Posteriormente, en 2006, el Congreso aprueba la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, con la figura de los fondos de estabilización, a fin de contar con reservas transparentes para hacer frente a contingencias presupuestarias. Se determinó que se destinarían los ingresos excedentes a tres fondos de estabilización: el FEIP, el FEIEF y el Fondo de Estabilización para Inversión en Infraestructura en Petróleos Mexicanos.

El 2006 fue un buen momento en virtud de que los ingresos petroleros tenían niveles que permitieron que, durante cinco años, se pudieran pagar lo que eufemísticamente se llamó “excedentes petroleros” a las entidades federativas, que no fueron pocos, equivalían aproximadamente a un mes de participaciones, igual que el Impuesto a la Tenencia, cuya potestad desperdicio un número importante de gobiernos estatales.

Los primeros años de la actual administración federal, el FEIP, amplió su cobertura para compensar cualquier reducción de ingresos federales, no sólo las derivadas de los ingresos petroleros. En 2015, el Fondo Mexicano del Petróleo sustituye el régimen de derechos; de ahí se pagan, entre otros rubros, las coberturas petroleras y sus transferencias, forman parte de la recaudación federal participable, base para el pago de las participaciones.

El FEIEF (el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas) ha tenido una evolución importante al proteger las finanzas estatales, ante la caída de las participaciones y compensar los efectos negativos de la crisis de 2009.

Recientemente se ha señalado que el próximo gobierno recibirá más de 341 mil millones de pesos que se encuentran en tres fondos, principalmente el FEIP y el FEIEF. El primero con más de 247 mil millones, y el FEIEF, con de 76 mil millones al mes de septiembre de este año. Asimismo, 19 mil millones de pesos del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo.

Los recursos del FEIEF son para enfrentar contingencias en los gobiernos estatales, y por tanto en los municipales. Si durante tres meses seguidos, las participaciones programadas son inferiores a lo previsto, se activa el FEIEF y se pagan a los estados un 75 por ciento de la insuficiencia; si cuando termina el año sigue siendo negativo el saldo de lo pagado respecto a lo programado, se les paga al cien por ciento la disminución anual.

En 2009, las participaciones cayeron alrededor de 40 mil millones de pesos, se activó el FEIEF, que entonces tenía 22 mil millones y dos mil millones de pesos de intereses, con lo que se pudo compensar sólo una parte de la pérdida, por ello se recurrió a una figura ingeniosa, que funcionó, la de potenciar el último pago con un crédito, que en menos de dos años pagaron las entidades federativas.

En los últimos tres años, el saldo final ha estado por encima de lo programado, lo cual ha permitido que hoy presente un saldo de 74 mil millones, lo que les permite certeza presupuestal a los estados en caso de que sus participaciones estén por debajo de lo estimado. Por lo menos les da para dos años, si las condiciones fueran difíciles.

Y está el tema del IEPS de las gasolinas, que fue como un bálsamo en 2015 cuando caen los precios del petróleo, y por tanto los ingresos petroleros. El IEPS salvó las finanzas públicas de los tres órdenes de gobierno; cierto, es un impuesto indirecto que se incorpora al precio de las gasolinas, pero se ha reducido y podría reducirse más, paulatinamente.

Se compensa con buenas políticas de gasto en los tres órdenes de gobierno. A ello contribuirán las facultades de fiscalización de las participaciones con que hoy cuenta la ASF.

David Colmenares Páramo