Armonizar, arma contra la opacidad

16 / Abr / 2018

Foto ASF-David ColHe escuchado en varias reuniones de las organizaciones empresariales, como Coparmex y el CCE, su preocupación razonada sobre el tema de la armonización contable, particularmente a nivel estatal y municipal, asunto en el que la Auditoría Superior de la Federación juega un papel importante. Prueba de ello es la firma, hace unos días, del Convenio de Colaboración entre la SHCP, la ASF y las auditorías superiores de los estados, para fortalecer la implementación de la Ley General de Contabilidad Gubernamental.

Sus antecedentes nacen en Hacienda, cuando la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas inició la edición del Diagnóstico Integral de las Finanzas Estatales. El tema destacó a partir de los trabajos realizados en la subsecretaría de Egresos, este es el de la homologación de la contabilidad gubernamental. Recuerdo dos anécdotas, una cuando pedimos a Finanzas de un estado la estimación en Ley de Ingresos del Impuesto Sobre Nóminas y no nos la dieron porque “seguro los queríamos molestar”; o cuando en otro estado cercano al Pacífico, decía que se pagarían participaciones a los municipios “de acuerdo con las posibilidades financieras del estado”, violentando la Ley de Coordinación Fiscal. Hoy eso ya no se puede hacer.

Durante la Convención Nacional de las Haciendas Públicas, una de las mesas que tuvo un número importante de acuerdos entre los tres órdenes de gobierno fue precisamente la de armonización contable, transparencia y rendición de cuentas, como temas pendientes para lograr avances importantes en las finanzas estatales y municipales, hacerlos en el mediano plazo menos dependientes de las transferencias federales y eliminar la opacidad en el manejo de los recursos púbicos.

La opacidad es un tumor que explota cuando se convierte en impunidad. De ahí que el tema toma fuerza en 2008 cuando se crea la Ley de Contabilidad Gubernamental, y en 2009 con el Consejo Nacional de Armonización Contable (Conac) como ente de coordinación para la armonización contable a través de la generación de normas y lineamientos para una buena información financiera y presupuestal de las haciendas públicas. En las sesiones del consejo, la ley establece que se procurará invitar al titular de la ASF, que forma parte de su consejo consultivo.

Se trata de unificar la normatividad estatal con la ley federal, con el fin de alcanzar cuentas públicas uniformes, sin obviar las diferencias entre órdenes de gobierno, con el objetivo mayor de fortalecer la rendición de cuentas, lo cual proporciona una mejor base para los procesos de fiscalización.

La Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales adopta con entusiasmo este tema, principalmente para la armonización de la contabilidad municipal, fortaleciendo a su órgano técnico, el Indetec (Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas), cuyos resultados han sido importantes dada la complejidad de niveles de desarrollo, lo cual significa una mayoría de municipios en condiciones de pobreza, acceso limitado a tecnologías, de acceso a internet, de personal calificado. Se han dado avances, pero aún son insuficientes, sobre todo -como señala el reporte de evaluación de la armonización contable, del tercer trimestre de 2017- en los municipios pequeños donde el rezago es mayor.

La ASF revisa desde 2012 los avances de la armonización contable, incluso hay un apartado en los Informes de Resultados de las cuentas públicas revisadas.

Los objetivos de armonización para los estados concluyeron en 2014, y para los municipios debieron haber concluido en 2015. Sin embargo, en 2017 aún hay rezagos que atender, pero en el caso del Poder Ejecutivo de los estados es de casi el cien por ciento; en los otros poderes y los organismos autónomos de 90 por ciento, y el rezago se concentra en los municipios más pequeños.

David Rogelio Colmenares Páramo


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La importancia de la coordinación intergubernamental

09 / Abr / 2018

Foto ASF-David ColEn países federales como el nuestro, no pasamos de más de 30, la coordinación intergubernamental (entre el gobierno federal y las entidades federativas), es fundamental. Incluso al interior de los estados ya hay espacios de coordinación con los municipios o gobiernos locales, y eso evita la manipulación de los recursos municipales por parte de las entidades.

La gobernabilidad requiere de una buena organización federal y una adecuada distribución de responsabilidades y facultades entre los órdenes mencionados.

Los países más grandes del mundo son federales, como Estados Unidos, Brasil, Rusia, Alemania. La Unión Europea es una confederación y la mayoría de los países son estados unitarios o centralistas.

En nuestra nación, la Constitución señala que somos un país federal, donde se ha recurrido a la coordinación gubernamental en casi todas las áreas de política pública, habiendo muchas experiencias exitosas.

Particularmente el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, que tiene una regionalización de ocho áreas, que es la misma adoptada por la ASF. Hoy esta coordinación gubernamental se da incluso en el Poder Judicial y en casi todos los espacios de política pública.

La coordinación gubernamental entre Federación, estados y municipios es uno de los fundamentos clave del Sistema Nacional Anticorrupción.

En el Sistema Nacional de Fiscalización desempeñan un papel fundamental la Asociación Nacional de Órganos de Fiscalización Superior y Control Gubernamental (ASOFIS), junto con la coordinación entre los 32 órganos de fiscalización superior y la Auditoría Superior de la Federación, que la encabeza, así como los 32 contralores estatales agrupados en la Comisión Permanente de Contralores Estado Federación (CPCE-F) y la Secretaría de la Función Pública.

En el caso particular de la ASOFIS, que se constituyó formalmente en 1983, ha contribuido al desarrollo de las capacidades técnicas y de programas que consideran las diferencias entre las entidades federativas, y en ello juega un papel fundamental su regionalización.

Es conocida aun la debilidad operativa de muchas auditorías estatales y su falta de autonomía frente al poder político, lo cual se hace más evidente en los cambios de gobierno.

El año pasado se presentaron eventos en que fue palpable la debilidad de las mismas frente a los poderes estatales. Casos en que, principalmente en los cambios de gobierno, se les invita a presentar sus renuncias, si no se les presiona con segundos mandos vinculados al poder estatal, se les afecta presupuestalmente, se les acosa mediáticamente e incluso fiscalmente. Por lo que se van y entra otro a modo. También casos de corrupción al interior de las mismas, como en Chihuahua o San Luis Potosí.

Con la participación de la ASF en los tres sistemas –anticorrupción, de fiscalización y de transparencia–, en la nueva gestión de la Auditoría se buscará fortalecer la autonomía e independencia de las auditorías estatales y también que los auditores no lleguen a tratar de representar a los gobiernos que auditan en ningún sentido. Ha habido casos al respecto.

Esta coordinación en la ASOFIS permitirá crear los grupos de trabajo necesarios, en que participen todas las entidades federativas, a través de una mejor comunicación, transparencia y rendición de cuentas; para que con el respeto reciproco con el poder político, se fortalezca la fiscalización nacional con mejores auditorías, que pasen posteriormente al Tribunal de Justicia Administrativa para que se combata mejor la impunidad.

Esta coordinación entre órdenes de gobierno permitirá que el trabajo de las auditorías gubernamentales sea mejor, fortalezca el enfoque preventivo y, por supuesto, se desarrolle el servicio fiscalizador de carrera.

David Rogelio Colmenares Páramo


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Necesaria, una ley del gasto federalizado

23 / Mar / 2018

Foto ASF-David ColEs necesario revisar las bases del dilema entre centralización y descentralización, más allá del tema del federalismo centralizado. Es claro que el fortalecimiento de los gobiernos locales es necesario para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos. La experiencia latinoamericana muestra que hubo ciclos en los que sí se dieron avances en la descentralización, lo cual fortaleció a los gobiernos estatales, pero a costa de la debilidad de los gobiernos municipales, que en nuestro país son dos mil 445 municipios, la mayoría de alta marginalidad.

El Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, creado en 1980 con la adhesión de las entidades federativas al mismo, surge en un entorno en que había que unir lo que estaba disperso, unificar a través de que los estados dejaran en suspenso las facultades impositivas que la Constitución les permitía, cobrando el gobierno federal los impuestos, lo cual funcionó en una primera etapa.

La centralización de la recaudación parecería un retroceso; sin embargo, ante la jungla fiscal que existía, fue un paso adelante que trajo consigo la eliminación de cientos de impuestos estatales y federales, así como las sustitución del Impuesto sobre Ingresos Mercantiles por el IVA, un mejor impuesto, de más fácil recaudación y que permitiría la colaboración administrativa; esto es que los estados apoyaran los esfuerzos en materia de auditoría fiscal, que por cierto ha dado buenos resultados.

Se fortaleció a los estados, pero no así a los municipios. Es común escuchar que no se les pagan las participaciones completas, contrario a lo que dice la Ley de Coordinación Fiscal. Afortunadamente hoy ya la Auditoría Superior de la Federación puede auditar la aplicación de las fórmulas de distribución estado-municipio, así como del gobierno federal a los estados. Eso es un avance inmediato de las nuevas facultades que tiene la ASF de poder auditar las participaciones, aunque no debemos dejar de reconocer que se trata de recursos propios, de libre disponibilidad, presupuestados por los congresos locales.

El estado de las finanzas públicas es fundamental para la política de desarrollo. La coordinación intergubernamental se tiene que fortalecer, no sólo en la política recaudatoria, fundamentalmente en el ejercicio del gasto público y un manejo adecuado de la deuda pública.

Se habla mucho de que los estados no recaudan: por un lado sí hay pereza fiscal, por otro sus facultades impositivas son insuficientes, de ahí el poder regresarles facultades importantes, que las entidades que mejores esfuerzos han realizado, han planteado. Sin embargo, la mayoría no aprovechan sus facultades impositivas, es el caso del Impuesto a la Tenencia, que muchos han dejado de cobrar, para después acudir a pedir apoyos del Ramos 23, para cubrir su faltante derivado de la eliminación de dicho impuesto. Lo cual es irresponsable.

El riesgo es la existencia de fisuras en el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal (SNCF), ya que muchas entidades federativas que pueden y quieren recaudar sus impuestos podrían dejarlo, ya que recaudarían más de lo que reciben de participaciones. De ahí la importancia de crear una Ley del Gasto Federalizado, que integre en un solo proyecto las transferencias condicionadas, aportaciones, subsidios y convenios, las no condicionadas de libre disponibilidad y la deuda pública, así como elementos de la armonización contable, la disciplina financiera y la disciplina fiscal.

David Rogelio Colmenares Páramo


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