Muchas revisiones no significan más calidad

25 / May / 2018

Foto ASF-David ColComo he comentado, la Auditoría Superior de la Federación es una institución fuerte, con un prestigio institucional destacado; sin embargo, existen áreas de mejora y en estos días hemos explorado algunos de los espacios importantes, como la coordinación intergubernamental.

En los tres sistemas eje de las reformas a la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas: el Anticorrupción, el de Fiscalización y el de Transparencia, en los que participa la ASF, la institución más importante en la lucha contra la corrupción, se requiere fortalecer el trabajo coordinado entre las instancias fiscalizadoras federales y estatales, para hacer mejores auditorías, con resultados efectivos.

En el Sistema Nacional de Fiscalización, tanto la Auditoría, como la Secretaría de la Función Pública, desempeñan el papel de ejes rectores, en la coordinación respectiva con las auditorías superiores de los congresos locales, ASOFIS y las contralorías de los gobiernos estatales, respectivamente.

Los resultados que comentaré se dan antes de ejercer las nuevas facultades que tiene la Auditoría Superior, como fiscalizar participaciones y obligaciones financieras.

El tamaño del desafío es tal, que sólo considerando que las participaciones significan un monto mayor que las aportaciones del Ramo 33, con el hecho de que la diferencia es que más del 90 por cierto del gasto de las mismas, al tratarse recursos de libre disposición, se destinan al gasto corriente, fundamentalmente nóminas. Sólo alrededor del cinco por ciento se destina a inversión, otro tanto igual con la CDMX.

Para ello, considero indispensable robustecer vínculos e intercambios de experiencias entre el ente fiscalizador federal y quienes se ocupan de la gestión gubernamental en estados y municipios. Ya lo he mencionado, pero no está demás precisarlo: de las mil 865 auditorías que se realizaron en 2016, mil 390 correspondieron al gasto federalizado, esto es alrededor de tres cuartas partes, incluyendo las transferencias condicionadas, aun sin incluir la fiscalización a las participaciones, que implicarían más recursos humanos y presupuestales.

Todo mundo realiza auditorías en el ente fiscalizador, incluso en áreas de investigación. En el gasto federalizado existen las llamadas auditorías coordinadas, donde la entidad local realiza la auditoría y los pliegos los hace la ASF, con resultados que habrá que revisar. En algún momento surgió la idea de que, aumentando la cobertura de la fiscalización, se garantizaría un mejor uso de los recursos federales transferidos, en materias como educación, salud, seguridad y combate a la pobreza, entre otros. Sin embargo, los resultados han sido insuficientes.

Como muestra, si revisamos las Promociones de Responsabilidad Administrativa Sancionatoria, los PRAS, de 2008 a 2016, su total fue de 16 mil 58. De estos PRAS, tres quintas partes correspondieron a estados y municipios, mientras que el otro 40 por ciento al Poder Ejecutivo federal, al Judicial, órganos autónomos e Instituciones Públicas de Educación Superior. Sin embargo, cantidad no significa calidad, ni mejores resultados. Es todo lo contrario, generalmente.

En el caso de los órdenes subnacional y local, quedan pendientes por concluir alrededor del 30 por ciento. Es importante señalar que se considera concluido un PRAS cuando ha quedado promovido ante la instancia de control competente, generalmente las contralorías estatales, pero en muchos casos queda pendiente que estas últimas, al término del procedimiento, emitan la resolución de cada uno de los asuntos turnados. Cuando ya hay resolución definitiva, sólo son procedentes 405 PRAS, los otros son no procedentes o quedan si resolución definitiva.

Para ello se acaba de realizar la Asamblea de la ASOFIS con todos los auditores estatales, y para apoyarlos tuvimos una participación en la reciente Conago.

David Rogelio Colmenares Páramo


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La estrategia es sumar

04 / May / 2018

Foto ASF-David ColLa coordinación intergubernamental es toral en la lucha contra la corrupción. Básicamente se requiere entre las entidades de fiscalización locales, los contralores de los gobiernos estatales y los organismos garantes de la transparencia del todo el país. Al respecto, ayer participe en la Primera Reunión Extraordinaria de la Comisión de Rendición de Cuentas, del Sistema Nacional de Transparencia, del cual forma parte la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Este es un tema, el de la transparencia, que surge a partir de los estudios del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre transparencia fiscal al inicio de este siglo, y es tomado por la UCEF de Hacienda en el Diagnóstico Integral de las Finanzas Estatales, que se elaboró de 2003 a 2007. Por otra parte, durante la Convención Nacional Hacendaria de 2004, fue un tema central, donde se lograron acuerdos por unanimidad, así como respecto a la armonización contable.

Un tema central parte del enfoque preventivo conque la transparencia apoya el combate a la corrupción.

Hace dos días recibimos en la ASF a la Comisión Permanente de Contralores Estados-Federación, encabezados por la Secretaría de la Función Pública, con la que revisamos e inauguramos una nueva etapa en la relación entre ambas instituciones, con la ASF y las ASOFIS. La Secretaría de la Función Pública y la ASF somos el eje central del Sistema Nacional de Fiscalización. Nunca se había dado una reunión de esta naturaleza con los contralores de los estados, que poco eran recibidos en la Auditoría. Fuimos los anfitriones, pero el evento lo encabezó la Secretaría.

Los contralores señalaron, entre otros aspectos, ciertos temas ya considerados desde mis propuestas a la Comisión de Vigilancia cuando iniciaba el proceso de selección del auditor, que culminó de una forma sin precedente, al elegirme prácticamente por unanimidad. Este es el del fortalecimiento de la coordinación intergubernamental. Comentaron el tema de los subejercicios, las observaciones estridentes y sin resultados, reforzar los incentivos a los municipios para cumplir con las normativas, trabajar de manera coordinada en el control interno, etcétera.

La secretaria de la Función Pública, la maestra Arely Gómez, habló de modificaciones legales, entre otros temas.

Es muy importante este trabajo coordinado entre las dos cabezas del Sistema Nacional de Fiscalización, y la reunión marcó un hito por el número de contralores que asistieron al evento en la sala de trabajo de las auditorías.

Es fundamental que ambas instituciones, como integrantes del Comité Coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción, han adquirido experiencias valiosas sobre los retos que significa sus participaciones activa en esta nueva etapa de la coordinación intergubernamental. Por supuesto que tenemos claras las brechas que aún existen en la operación de los sistemas estatales anticorrupción.

Por otra parte, hace unos días convocamos a los auditores superiores de los estados, para proponerles un sistema de trabajo más eficiente, más participativo y en un ejercicio de verdad federalista, de pares, no de subordinación, como ha existido hasta la fecha con las ASOFIS.

Generalmente los órganos estatales de control son los facilitadores y representantes en el desahogo de las auditorías que realiza la ASF, así como en el proceso de solventación de observaciones.

Ya organizamos el trabajo con los contralores de los órganos autónomos para que puedan formar parte del Sistema.

Nos hemos reunido con todas las instancias fundamentales para la coordinación, hitos como la reunión de trabajo en la Comisión de Vigilancia y la revisión de las áreas de oportunidad de la UEC, la Unidad de Evaluación y Control de la Cámara de Diputados, que ha estado ya en la Auditoría, también creando una nueva relación.

David Rogelio Colmenares Páramo


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ASF y OCDE: un ejercicio de rendición de cuentas

13 / Oct / 2016

El ejercicio de la fiscalización superior supone que una entidad tenga a su cargo la revisión de la gestión de todos aquellos entes que hagan uso de recursos públicos. Pero, si el ente auditor es también
receptor de fondos presupuestales, es legítimo hacer la pregunta respecto a la manera en que éste rinde cuentas de su actuación.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF), como cualquier organización gubernamental, debe hacer transparente, tanto el uso que hace de los dineros públicos, como su desempeño y acciones. Si bien la normativa aplicable tiene previstos mecanismos específicos para que la ASF rinda cuentas, un elemento central es que esta institución se sujete a revisiones formales por parte de organismos de probada reputación y solvencia técnica, lo que constituye una buena práctica reconocida a nivel internacional.

El pasado 10 de octubre, la OCDE presentó el Estudio sobre Gobernanza Pública del Sistema Nacional de Fiscalización (SNF) en el que se plantean las fortalezas y debilidades de la fiscalización en México, que incluye el ámbito estatal.

La parte central del reporte que recibimos la constituye las recomendaciones preliminares, ya que dicha información será uno de los insumos principales para que la ASF comience a diseñar una estrategia de transición para afrontar los importantes retos que impone el nuevo marco normativo, y que incorpora las disposiciones para luchar contra la corrupción.

La OCDE resaltó la necesidad de fortalecer la autonomía y capacidades de gestión de los órganos fiscalizadores locales, así como establecer mejores mecanismos de coordinación, evitar duplicidades y traslapes en el desarrollo de las actividades de auditoría, ampliar la cobertura de la fiscalización, generar estrategias de fortalecimiento institucional y de creación de capacidades, mismos que están siendo atendidos puntualmente en el contexto de los trabajos del SNF.

En lo concerniente al tema de la autonomía e independencia de las entidades de fiscalización superior locales, el Estudio deja de manifiesto que ambos constituyen una condición indispensable para asegurar que la auditoría gubernamental contribuya a alcanzar los objetivos del SNF. Estos factores deben de ir acompañados por prácticas de máxima publicidad de los informes de auditoría, presupuestos suficientes y la homologación de las capacidades técnicas del personal que labora en estas instituciones respecto a las de la ASF.

Adicionalmente, tres elementos del estudio resultan de especial trascendencia: (1) la adaptación de nuestra metodología de planeación y programación conducente a conservar una visión técnica, neutral y objetiva; (2) la relevancia de aprovechar el vínculo entre la ASF y el Sistema Nacional de Transparencia (SNT) para incentivar la adopción de innovaciones en materia de datos abiertos, entre otras, y (3) la salvaguarda de la posición estratégica que la ASF ocupa como ente fiscalizador, es decir, el producto principal de la institución es y seguirá siendo la ejecución de auditorías.

Tener en claro estas nociones es clave para lograr un equilibrio entre las visiones que acotan el valor de las fiscalización superior a la mera imposición de sanciones, y las que, en cambio, proponen concebir a la auditoría gubernamental como una herramienta que favorece la gobernanza del sector público en su conjunto.

Este ejercicio es muestra del proceso de rendición de cuentas con el que está comprometida la ASF y representa un valor añadido en tanto que la experiencia de los países que colaboraron con la OCDE —Alemania, Brasil, Estados Unidos y los Países Bajos— avalan la confiabilidad y validez de las recomendaciones realizadas.


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