Autonomía de auditorías estatales

21 / Sep / 2018

Foto ASF-David ColEsta semana tuve oportunidad de compartir una reunión con el auditor superior de Veracruz, uno de los pocos que van a concluir su gestión, así como con el futuro auditor de Chihuahua, quien fue electo con la participación de una comisión ciudadana conformada por académicos, empresarios y especialistas, la cual se encargó de diseñar una herramienta de evaluación para los candidatos, aceptada por el Congreso local, lo cual puede marcar un hito virtuoso respecto a la selección de los titulares de los organismos de fiscalización superior de los congresos locales, cuya independencia de los poderes locales y su compromiso con la calidad del trabajo fiscalizador deben ser parte fundamental de su desempeño.

No es un tema nuevo hablar de la dependencia que han tenido muchas de las ASOFIS respecto a la influencia que tiene sobre ellos el poder político, sobre todo en el espacio local. Incluso en el caso de los delegados federales ha sido evidente como los gobernadores, excepciones honrosas las hay, por supuesto, determinan quienes han sido los delegados de las dependencias federales, que muchas veces han sido más operadores políticos, y el peso que tienen al proponer a los congresos locales la terna o al candidato para ser el titular del órgano fiscalizador.

También es reconocido que la mayoría de ellos no han terminado los siete años que deberían estar, ya que, con los cambios de gobierno estatal, son obligados a renunciar, y cuando se resisten se han dado muchas presiones para que lo hagan: les meten segundos mandos, los aprietan presupuestalmente e incluso han llegado a desaparecer la Auditoría Superior del estado, creando un órgano alterno con otro nombre.

Ese tipo de actuación ha sido multicolor, lo cual es un obstáculo para el fortalecimiento institucional y un buen resultado de las revisiones que realicen las auditorías superiores de los estados.

En principio deben de ser independientes de los gobiernos estatales, ya algunos lo son; sin embargo, aún faltan muchos para que cumplan adecuadamente con sus responsabilidades. Existen la Asociación Nacional de Organismos de Fiscalización Superior y Control Gubernamental, la ASOFIS, que preside el auditor superior de la Federación. Juntos participan con la Comisión Permanente de Contralores Estados-Federación, que encabezados por la Secretaría de la Función Púbica conforman el Sistema Nacional de Fiscalización, una de las estructuras que forman el Sistema Nacional Anticorrupción.

Se requiere, por tanto, que las ASOFIS tengan autonomía de gestión y autonomía presupuestal, que sean electos a partir de propuestas en que participen los ciudadanos e incluso la propia ASF, encontrando mecanismos que les den seguridad presupuestal.

Esta es una práctica recomendada por la OCDE y el INTOSAI, que es la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores, con 192 Auditorías Superiores de pleno derecho, de la que forma parte la ASF, la cual además preside las OLACEFS, a nivel latinoamericano. Esta última una organización autónoma, independiente y apolítica.

Para avanzar en el enfoque preventivo, es necesario que desde su selección se use la tecnología y la transparencia en el proceso de selección, y que los nuevos gobernadores y congresos locales comprendan la importancia de que a los auditores se les respete su independencia, y entonces sí a revisar y a prevenir.

La ASOFIS además de tener un esquema de reuniones regionales de manera periódica, son seis zonas, con tareas específicas, celebra reuniones ordinarias privadas de la comisión permanente, que por cierto próximamente celebrará una de ellas.

La coordinación intergubernamental es un instrumento fundamental del federalismo como forma de gobierno. Lo real es que somos un país federalista a medias con muchos espacios centralistas, tenemos que rescatar este concepto y fortalecerlo en todos los ámbitos de la política pública. La auditoría gubernamental es uno de los más importantes.

David Colmenares Páramo


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5ª Reunión del Grupo de Trabajo de la INTOSAI sobre el Valor y Beneficio de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS)

22 / Jun / 2012

5ª Reunión del Grupo de Trabajo de la INTOSAI sobre el Valor y Beneficio de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS)

 El Grupo de Trabajo de la INTOSAI sobre el Valor y Beneficio de las EFS celebró su quinta reunión del 11 al 13 de junio de 2012, en la Ciudad de México.

Este Grupo de Trabajo fue establecido durante el XIX Congreso de la INTOSAI de 2007 para desarrollar un marco de trabajo y herramientas para definir y promover el valor y beneficio de las EFS.

La 5ª reunión contó con la participación de las EFS de Sudáfrica (Presidencia), Alemania, Austria, Bahrein, China, Estados Unidos de América, Federación de Rusia, Francia, Jamaica, Namibia, Perú y Suecia, y la Iniciativa para el Desarrollo de la INTOSAI (IDI). Asimismo, participaron como observadores las EFS de Chile e India, el International Budget Partnership (IBP) y el Banco Interamericano de Desarrollo. La delegación de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) estuvo encabezada por el CPC. Juan M. Portal, Auditor Superior de la Federación y el CP. Juan Javier Pérez Saavedra, Auditor Especial de Cumplimiento Financiero.

Durante la reunión, se presentaron y discutieron en esencia cuatro proyectos a cargo del Grupo de Trabajo, que serán presentados en el XXI Congreso de la INTOSAI en China, en octubre de 2013, y que giran en torno a la contribución de las EFS para hacer una diferencia en la vida de los ciudadanos. El primero de ellos se refiere a la versión actualizada del Marco para Comunicar y Promover el Valor y Beneficio de las EFS que, dada su importancia, será presentado como una Norma Internacional (ISSAI), bajo una clasificación por definir. Este Marco desarrolla principios y estrategias en torno a tres objetivos: 1) fortalecer la rendición de cuentas, la integridad y la transparencia del gobierno y de las entidades públicas, (2) demostrar permanentemente la relevancia de las EFS a las partes interesadas, y (3) constituir a las EFS como organizaciones modelo que guían con el ejemplo.

El segundo proyecto debatido fue el desarrollo de un Marco único y global para la Medición del Desempeño de las EFS (PMF, por sus siglas en inglés), el cual surge ante la necesidad de tener un referente confiable para monitorear y evaluar el desempeño de las EFS, y ante la inexistencia de una herramienta lo suficientemente robusta para facilitar su aplicación en toda la comunidad INTOSAI. Cabe señalar que la ASF colabora directamente en esta iniciativa.

En tercera instancia, se presentó el borrador de Directriz para Comunicar y Promover el Valor y Beneficio de las EFS. Este documento aporta principios clave sobre el uso de instrumentos y herramientas para la comunicación externa de las EFS, así como enfoques para impulsar la interacción constructiva con los ciudadanos.

Finalmente, se presentaron avances sobre el desarrollo de una Directriz sobre Prácticas Eficaces de Cooperación entre las EFS y los Poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo, con enfoque en la habilidad de las EFS para promover la rendición de cuentas que conlleve a la imposición de sanciones administrativas y/o correctivas.

Como parte de la agenda de trabajo, la ASF presentó los avances que ha registrado como Presidencia de la Task Force sobre la Base de Datos con Información de las EFS y responsable del Glosario de la INTOSAI, y la contribución de ambos proyectos a la promoción del Valor y Beneficio de las EFS.

La sexta reunión del Grupo de Trabajo se llevará a cabo en Perú, en 2013.

 


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Independencia en la auditoría gubernamental

16 / Mar / 2012

 

Juan Manuel Portal

CPC Juan Manuel PortalEs común escuchar que el rumbo de México debe ser el camino de las instituciones. En el ámbito público, la institucionalidad supone que las tareas del Estado se desarrollan en un ambiente de legalidad, certidumbre y estabilidad.

En lo que respecta a la auditoría gubernamental, la consolidación de las entidades encargadas de la fiscalización depende del nivel de confianza que genere su trabajo para todas las instancias interesadas, esto es, Cámara de Diputados, entes auditados, medios de comunicación, academia y población en general.

La fiscalización superior es una actividad técnica que, en gran medida, se desenvuelve en la esfera de lo político. Su institucionalidad depende de la prevalencia de la autonomía e independencia respecto de todos los factores vinculados con la militancia partidista y las presiones de los entes auditados. Sólo actuando bajo estos principios se trascienden los aspectos coyunturales y casuísticos de las situaciones que se revisan.

La independencia se refiere a la necesidad de que el auditor sea ajeno a las prioridades del ente auditado, a la contienda política e, inclusive, a la opinión pública, con el fin de realizar su trabajo sobre la base de la veracidad e imparcialidad; es la actitud del auditor respecto de la institución que es revisada – sustentada en la honestidad y en el profesionalismo-, y es un requisito necesario para que los resultados de la fiscalización sean válidos.

Cuando la independencia se convierte en un principio estratégico institucional, se evitan situaciones -como el conflicto de interés- en donde se pudieran privilegiar compromisos personales sobre la responsabilidad pública.

Por su parte, la autonomía es una condición indispensable para que la labor de auditoría se efectúe al margen de presiones e influencias externas. Específicamente, las Entidades de Fiscalización Superior (EFS) deben estar blindadas y protegidas en la parte técnica de su trabajo – qué auditar y cómo auditar-, y en la forma de administrar sus propios recursos humanos y financieros.

En la práctica, el contenido de los informes de auditoría debe ser el producto de la libertad del auditor para decidir, sin presiones externas, qué incluir y cómo expresar los resultados y conclusiones, todo ello con base en la aplicación de sus criterios y metodologías.

La labor de fiscalización conlleva riesgos de controversia y confrontación. La única manera de superar estos retos y mantener la credibilidad institucional en el largo plazo, es mediante el ejercicio cabal de la independencia en la tarea auditora. Desde hace 10 años, éste ha sido el caso de la Auditoría Superior de la Federación.

Los conceptos de autonomía e independencia no son una improvisación o una ocurrencia para distinguir la labor de auditoría gubernamental de otras tareas del Estado, sino más bien forman parte de las mejores prácticas en el ámbito internacional y reflejan las condiciones prevalecientes en las democracias avanzadas. De hecho, estos principios son la base sobre la cual se sustentan las normas profesionales de fiscalización pública emitidas por la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI).

La INTOSAI es un organismo internacional cuya meta central es promover el intercambio de ideas, experiencias y capacitación sobre la auditoría gubernamental en todo el mundo; ha pasado de 34 miembros iniciales, en 1953, a 189 en el 2012.

En este contexto, de igual manera en la arena internacional, la Asamblea General de la ONU emitió, el pasado 22 de diciembre, la resolución sobre el: “Fomento de la Eficiencia, Eficacia, Rendición de Cuentas y Transparencia de la Administración Pública a través del Fortalecimiento de las Entidades Fiscalizadoras Superiores”, la cual tiene una trascendencia histórica para la existencia y el funcionamiento de los organismos pares de la Auditoría Superior de la Federación.

En esta resolución se reconocen aspectos centrales para las EFS, como la independencia en relación con la entidad auditada y la necesidad de que cuenten con protección contra cualquier influencia por parte de terceros.

Asimismo, los miembros de la ONU reconocen el papel que la fiscalización superior juega para que los aparatos gubernamentales adopten prácticas eficientes y eficaces, en beneficio de los procesos de rendición de cuentas.

En consecuencia, la resolución sugiere que los miembros de la ONU consideren los principios establecidos en las Declaraciones de INTOSAI sobre las líneas básicas de la fiscalización (Lima, 1977), y respecto a la independencia de las EFS (México, 2007).

En nuestro país, el papel de la ASF en la rendición de cuentas es fundamental, junto con otras instituciones. Sin embargo, desde una perspectiva crítica, podemos considerar que aún existe una falta de coordinación respecto a los esfuerzos en materia de auditoría, control y evaluación de la administración pública.

Se requiere, por tanto, lograr un esquema integral de fiscalización que permita avanzar en la consolidación de las instituciones encargadas de la auditoría gubernamental y, así, generar una mayor confianza en su trabajo. En este sentido, el Sistema Nacional de Fiscalización que ha propuesto la Auditoría Superior de la Federación constituye un proceso -actualmente en etapa inicial- que propiciará las condiciones necesarias para una efectiva rendición de cuentas. Este sistema deberá ser un proyecto nacional prioritario por el bien de México.

Auditor Superior de la Federación


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