Necesidad de un pacto anticorrupción

20 / Dic / 2012

Hablar sobre el combate a la corrupción suele convertirse en un lugar común. Un tema recurrente que frustra y enoja a la mayoría de las personas. Las conclusiones llevan generalmente a la resignación de que somos corruptos por naturaleza y que, por lo tanto, no hay mucho qué hacer.

A quienes nos ha tocado el privilegio de trabajar en actividades públicas vinculadas con la rendición de cuentas, el tema resulta sensible e incómodo. Las herramientas como la auditoría gubernamental, que es mi campo de actuación, tienen límites en su naturaleza y no permiten dar los resultados espectaculares que se requieren para aminorar la idea de que la corrupción en México no tiene remedio. Esto no significa que la fiscalización no sirva o tenga que desaparecer, más bien hay que entender su papel como coadyuvante contra la lucha anticorrupción.

Como bien lo señala Muhamad Kahn, quien fungió como auditor en Naciones Unidas en 2006: “Los auditores no están para atrapar a la gente con las manos en la masa… en todo caso pueden apuntar respecto a las debilidades que son fuente de corrupción”.

En línea con esta idea y con el ánimo de contribuir a un diagnóstico razonable sobre la corrupción vinculada con la operación del sector público -basado en el trabajo de fiscalización de la Auditoría Superior de la Federación-, se puede decir que la corrupción afecta cuatro grandes vertientes de la gestión gubernamental: (1) afecta la consecución de objetivos, (2) fomenta la ineficiencia, (3) genera incentivos para distorsionar la asignación de recursos, el costo de los proyectos y programas públicos, además de (4) afectar la confianza del ciudadano respecto al gobierno.

Me gustaría enfocarme al elemento de la confianza. Sin ella, se generan costos en la relación entre gobernado y gobernante. Por ejemplo: hay incentivos para dejar de pagar impuestos, no participar en la vida pública e inclusive desobedecer a las autoridades públicas. Me atrevo a afirmar que si no se atiende el aspecto de la confianza, la idea de que hay corrupción persistirá, aun cuando se generen condiciones de eficacia, eficiencia y economía en el sector público.

Uno de los grandes problemas del combate a la corrupción tiene que ver con la percepción de la corrupción. La percepción está en función de los conocimientos y las ideas y, además, es parecida a una sensación.

A partir de este punto, me gustaría hacer la analogía entre la percepción de la corrupción y las expectativas de la inflación, y, por lo tanto, hacer una breve descripción de las medidas antiinflacionarias y economías con elevado crecimiento de precios. Me explico con un ejemplo que nos puede parecer familiar.

En 1986 la economía mexicana observó una inflación anual de casi 160%. En años posteriores, para reducirla se tomaron dos tipos de medidas: ortodoxas y heterodoxas. Las medidas ortodoxas se vincularon con la disciplina monetaria, es decir, reducir la cantidad de dinero en la economía. Está comprobado empíricamente por los economistas que la inflación, en el largo plazo, depende de la cantidad de dinero en la economía.

Por su parte, las medidas heterodoxas se enfocaron al denominado pacto económico, el cual consistió en que los agentes económicos se sentaran periódicamente en una mesa para firmar un compromiso para no elevar precios. ¿Cuál era el efecto real del pacto si la inflación está en función de la cantidad del dinero en la economía? El pacto tenía que ver con las expectativas. La teoría económica señala que las expectativas de inflación generan inflación.

Las expectativas de inflación del día de hoy están conformadas por las expectativas en periodos pasados más información y conocimientos adicionales. El pacto económico contribuía, por lo tanto, a aportar información y conocimiento de que la inflación estaba bajo control y para el periodo siguiente esos elementos se integrarían a las expectativas de periodos pasados.

Desde mi perspectiva, en este ámbito la inflación y la corrupción son comparables. La lucha contra la corrupción implica adoptar medidas ortodoxas, tanto preventivas (control interno en las dependencias y evaluación de riesgos de corrupción) como correctivas (sanción y no impunidad). No obstante, es indispensable hacer frente al tema de la percepción de la corrupción. Al igual que las expectativas de la inflación, la percepción de la corrupción genera corrupción. Esto es, si la percepción de corrupción es alta, es muy probable que el ciudadano que tiene la posibilidad de participar en un acto ilegal considere que es normal y que seguramente no va a pasar nada si toma la decisión de hacerlo.

Por ello es indispensable establecer -como medida heterodoxa contra la corrupción- un pacto nacional anticorrupción en donde, al igual que en el pacto económico de los 80, los agentes involucrados -sector gobierno, cámaras empresariales y de comercio en el sector privado, órganos fiscalizadores, organizaciones ciudadanas, medios de comunicación- se comprometan a adoptar medidas en áreas sensibles como compras, proyectos de infraestructura, gastos en comunicación social y atención al ciudadano que contribuyan a abatir la percepción de la corrupción.

Esto sin duda, en el corto plazo, motivaría al ciudadano a formar parte de este esfuerzo, ya que sería más evidente que se está haciendo algo para que la corrupción no sea algo común, independientemente de las medidas ortodoxas que se implementen.

Sin la confianza de la gente no se puede augurar un resultado contundente en la lucha contra la corrupción.


Etiquetas:     


Ceremonia de Premiación del Duodécimo Certamen Nacional De Ensayo Sobre Fiscalización Superior Y Rendición De Cuentas

12 / Dic / 2012

Diputado Jose Luis Muñoz Soria, Presidente de la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados:

Doctor José Narro Robles, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México;

Doctor Enrique Cabrero Mendoza; Director General del Centro de Investigación y Docencia Económicas;

CPC José Armando Plata Sandoval, Auditor Superior del estado de Coahuila;

Estimados colegas de la ASF;

Invitados especiales, señoras y señores:

Las sociedades de todas las latitudes persiguen generar el óptimo aprovechamiento de sus recursos que haga viable una mejor distribución de la riqueza y mayores niveles de bienestar social.

En ese contexto, la fiscalización superior es un valioso instrumento para contribuir a que los propósitos de los programas públicos se logren, y que los fondos sean administrados y aplicados con apego a criterios de honestidad, transparencia y legalidad.

La fiscalización superior debe promover la adecuada rendición de cuentas en todos los órdenes de gobierno, con el fin de fortalecer el derecho de la sociedad a estar informada sobre el uso del dinero de sus impuestos e impulsar la participación ciudadana en los asuntos públicos.

Con esta perspectiva la Auditoría Superior de la Federación ha organizado, durante 12 años consecutivos, la celebración de certámenes de ensayo sobre fiscalización superior y rendición de cuentas, dirigido a la participación de académicos, investigadores, especialistas, servidores públicos y personas interesadas en estas materias.

A lo largo del tiempo se han recabado diagnósticos, análisis y propuestas que constituyen un aporte para mejorar la aplicación y desarrollo de las políticas públicas.

En el presente año, la convocatoria se estructuró con base en 10 temas que desglosan aspectos principales de la fiscalización superior y la rendición de cuentas, con el fin de ofrecer una guía para la elaboración de los ensayos.

La edición 2012 registró trabajos provenientes de 20 entidades federativas, principalmente de la autoría de jóvenes  y con una señalada equidad de género. En total fueron 74 ensayos, en los que se aprecia un rigor técnico e intelectual en sus análisis y conclusiones.

En esta Ceremonia de Premiación del Duodécimo Certamen Nacional, agradecemos a las instituciones que, año con año, han brindado su colaboración decidida para llevar a buen término su organización y desarrollo. Destacamos el apoyo de la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados por su interés y promoción otorgados al evento, así como la fundamental contribución del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

Particularmente, expresamos nuestro reconocimiento a la Universidad Nacional Autónoma de México, pilar de la educación superior y la investigación en nuestro país, por su respaldo y aportación económica en la integración de los premios a los ensayos ganadores.

También nuestro agradecimiento a los integrantes de la Asociación de Organismos de Fiscalización Superior y Control Gubernamental (ASOFIS), hoy aliados estratégicos en el cumplimiento de nuestras mutuas responsabilidades, por su valiosa intervención para que la difusión de la convocatoria tuviera cobertura nacional.

En esta ocasión, el Jurado calificador estuvo integrado por la Dra. Elvia Arcelia Quintana Adriano, profesora e investigadora titular del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y los doctores Sergio López Ayllón y Guillermo Miguel Cejudo Ramírez, ambos investigadores del CIDE, quienes analizaron y ponderaron con rigor académico, objetividad e imparcialidad los ensayos presentados.

A ellos les expresamos nuestro reconocimiento por su competente y entusiasta participación.

Pasemos ahora a la mención de los trabajos ganadores de este certamen.

El Jurado otorgó el tercer lugar al trabajo presentado por Karina González Jaimes y Gerardo Cuevas Gómez, denominado: “Propuestas de Tecnologías de la Información y Comunicaciones para la Armonización Contable con un Objetivo Común”, en el que desarrollan un diagnóstico sobre la disparidad que actualmente registra la contabilidad gubernamental en las dependencias y entidades de la administración pública, puntualizando el valor de las tecnologías de la información como herramientas del cambio.

Los autores centran su investigación y propuesta en la aplicación de un sistema electrónico único de registro, como columna vertebral de la armonización contable, planteando con ejemplos y amplio detalle los componentes que deberán desarrollarse para su implementación, consistentes en: esquemas de capacitación tecnológica; requerimientos de infraestructura informática; opciones de interconectividad y enlace; medidas de seguridad y respaldo de la información, y ponderación de los recursos presupuestales correspondientes.

Finalmente, destacan la sinergia que existe entre la fiscalización superior y una adecuada alineación de los registros contables, la cual no sólo requiere de la unificación de criterios y procedimientos y de la utilización apropiada de las tecnologías de la información, sino también de un alto grado de coordinación, comunicación y colaboración para hacerla accesible.

El segundo lugar correspondió al ensayo titulado “Determinantes de la Rendición de Cuentas Municipal”, elaborado por Vivian Bronsoler Nurko, en el que  expone la evolución que ha registrado el federalismo mexicano y la descentralización de recursos hacia los municipios.

Mediante un amplio análisis sobre diversas variables normativas, políticas y socioeconómicas, la autora advierte que la conformación partidaria de los congresos locales, el nivel de actualización de sus legislaciones secundarias, el margen de autonomía y de sanción de sus órganos de fiscalización superior, así como el grado de involucramiento ciudadano en las acciones de sus propios gobiernos, son factores que fijan los términos para limitar o impulsar mejoras en la aplicación de los recursos y en sus correspondientes procesos de rendición de cuentas.

Concluye que es imperativo implementar eficaces mecanismos que restrinjan la discrecionalidad en las decisiones de interés público, agregando que el sistema de transferencia de recursos debe evolucionar de un esquema de asignación etiquetado, a otro que se sustente en fórmulas basadas en resultados que mejoren la gobernanza local y contribuyan de mejor manera al bienestar de la población.

Finalmente, es muy honroso comunicarles que el Jurado calificador otorgó el primer lugar al ensayo presentado por Hugo Lugo Paz, titulado “El Arreglo Institucional de la Evaluación y la Fiscalización en el Ámbito Federal Mexicano”, análisis que con perspicacia disecciona el entramado institucional.

Destaca el texto que aún cuando la evaluación y la fiscalización conllevan de alguna forma el propósito común de medir y mejorar las políticas públicas, ambos tipos de funciones se llevan a cabo paralelamente pero sin relacionarse en el camino de su realización.

Considerando las ventajas y beneficios que se obtendrían de interrelacionar estos dos mecanismos de control, el autor propone definir con claridad los objetivos que persiguen cada uno de ellos  y concentrar en una sola dependencia las atribuciones que el Poder Ejecutivo tiene para evaluar sus propias acciones.

Recomienda el establecimiento paralelo de canales formales de intercambio continuo de información con la ASF, a fin de evitar que ambas instancias pudieren aplicar esquemas de evaluación que resultasen similares, o bien metodologías repetitivas o contradictorias sobre el desempeño de las políticas y programas públicos.

Quiero poner en relieve que los ensayos ganadores contienen temas de primer orden de la agenda actual del país, por lo que nos congratulamos de su contenido y expresamos nuestro reconocimiento a todos los autores participantes en este Duodécimo Certamen.

Felicitamos con el mayor estímulo a los ganadores por la calidad de sus trabajos. ¡Enhorabuena!

Deseo concluir mi participación agradeciendo la presencia de nuestros distinguidos visitantes y la de todos los compañeros de la ASF que esta mañana nos acompañan en este significativo evento.

Tengan presente todos ustedes, quienes comparten este amable momento, y aquellos que son la columna vertebral del trabajo que realiza la institución, que la trayectoria de la fiscalización superior debe ser de beneficio para la sociedad.

La ASF debe alcanzar un mayor impacto en su contribución para la mejora de la administración pública. Nuestras acciones deben contribuir al aumento de la credibilidad en nuestra labor, como un contundente instrumento de disuasión frente a  quienes perpetran actos ilegales y de corrupción.

En el inicio de un nuevo gobierno federal, y ante los aparentes cambios en la estructura de la Administración Pública, estamos listos para coordinar nuestro trabajo, en el marco del Sistema Nacional de Fiscalización, con la aún existente Secretaría de la Función Pública o con la entidad que tome las responsabilidades vinculadas con la auditoría gubernamental en el Ejecutivo Federal.

No importa el nombre, lo que importa es un esquema de coordinación con los mismos estándares profesionales, los mismos controles de calidad y los mismos principios éticos profesionales, que permitan un trabajo de fiscalización efectivo y con impacto a los ojos del ciudadano.

Ante este reto, nuestras herramientas son la independencia respecto a los entes auditados, la neutralidad de nuestra visión y la objetividad de nuestros informes.

Seguiremos poniendo nuestro mejor esfuerzo para que la representación popular, condensada en la Cámara de Diputados, encuentre en los informes de la fiscalización superior una progresiva mayor calidad.

Al mismo tiempo, seguiremos construyendo una cultura de la legalidad para dar certidumbre a los ejecutores del gasto federal, así como la confianza del ciudadano, con el fin de que perciba que existen medios efectivos para conocer qué hace su gobierno al utilizar los recursos públicos que, con sacrificio, aporta mediante el pago de sus impuestos.

Por su atención, muchas gracias.


Etiquetas:     


Presentaciones sobre la labor de la Auditoría Superior de la Federación (Reunión de trabajo con la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados – 5 diciembre de 2012)

11 / Dic / 2012

Alcances, valor y beneficio de la ASF

Facultades y marco legal actual de la ASF

Auditorías de cumplimiento financiero

Auditorías de desempeño de la ASF

Fiscalización del gasto federalizado

Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública y seguimiento de acciones

 


Etiquetas: